Los inicios: así empezó Rock&Press

  7 Agosto, 2005
La banda
Primeras fotos del grupo en plena Fora Vila

Todo empezó el día en que Carlos Garrido estaba acabando en el diario un reportaje sobre arqueología. Escribía una frase apasionante: “Teniendo en cuenta la facies cultural de finales del III milenio antes de Cristo (que corresponde al cuenco campaniforme con incisiones tetiformes del Calocolítico) según fechas calibradas B.P podemos pensar que…” En ese momento sintió unos golpecitos en la espalda. Se volvió y vio a Gabi Rodas con su coleta haciéndole gestos de sigilo.

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Joan, Martin y la baqueta cascada
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Grabando una maqueta

“¿Qué pasa?” Le arrastró en silencio hasta el rincón de los fumadores. Allí, mirando hacia todos lados como si fuese un gran secreto, le susurró. “Los del sindicato de periodistas van a hacer una asamblea este año y me han pedido si podíamos formar un grupo para tocar ese día”.
“¿El sindicato? Pero si no estoy afiliado”, contestó Garrit. Rodas hizo un gesto nervioso mientras negaba con la mano. “Es igual, es igual. Mira seríamos Massutí, Joan Frau y nosotros dos”. Charly se quedó pensativo. A Miguel Massutí le conocía de hace años, habían hablado mucho de guitarras y de canciones. A Frau sólo le había visto hablar por teléfono sin afeitar. ¿Pero Gabi? “¿Y tú que tocas?”, le preguntó. Rodas le miró como ofendido. “Pues el teclado. He estudiado piano y sé leer partituras y todo”. “Ah”.

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Garrit luchando contra los cables

Garrido dijo que sí, convencido de que sería una cosa de dos días. La jornada siguiente quedamos para ensayar en el Club del Diario de Mallorca, fuera de horas. Massutí llegó tarde, cargado de guitarras y con cara de pocos amigos. Frau trajo una batería a trozos que parecía salida de “Deixalles III”. Gabi ya había montado un tecladito verbenero. Y Garrit cargaba su telecaster con un amplificadorcete de 15.
Estuvimos un buen rato montándolo todo. “Bueno ¿y qué tocamos?”. “¿Qué tal una de los Animals?” “Mejor una de Bob Dylan”. “A mí me gustan más The Clash”. “O de Sex Pistols”. Pasó media hora y cada uno tocaba lo suyo. Sonaba tan infernal que Mercè Marrero, guapa y sonriente como siempre, se asomó y les dijo con dulzura: “No os importa si os encierro herméticamente, ¿verdad chicos?”

El segundo día comenzamos a conocernos. Joan Frau, por ejemplo, puso de manifiesto su condición de batería serrinador. Al rato de aporrear la caja, el tom, el timbal, va esparciendo serrín por el aire. Derrite poco a poco las baquetas, convirtiéndolas en palillos. Cuando entra en trance y se pone a redoblar a lo loco, las tuercas de la batería salen rodando y todos nos tapamos los oídos. “Ya basta, ya basta”.
Al-Massut, por su parte, ponía mucho empeño en su caja de efectos. Poco a poco la fue ampliando con pedales nuevos. Hasta llegar al modelo conocido como R2D2. Un robot monstruoso capaz de emitir todos los sonidos no imaginables. Con tal poderío que puede incluso de mover al público de sitio. La distorsión perforaba las paredes, incluso con cierre hermético. Gabi, que no escuchaba su piano, le decía molesto: ” A ver si bajas ese ruido que no me oigo”. Massutí, fulminándole con la mirada le contestaba. “¿Ruido? ¿Ruido? ¡Eso es música!”
Garrit, por su parte, es especialista en romper cuerdas. Tal vez por que nunca había podido poner tan fuerte su telecaster. Y tuvo un gran éxito cuando comenzó a escucharse un riff limpio, rítmico, típico de Hendrix. “¡Qué bien te ha salido”, dijeron todos. “No. Es el timbre de mi móvil”, tuvo que aclarar.

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Gabi, en un momento de zoofilia
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Rodas y su alter ego
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Massutí, momentos antes de borrar
todo lo que habíamos grabado

La verdad es que a base de esfuerzo, de muchos ensayos al mediodía con bocadillo, comenzamos a avanzar. Gabi se convirtió en un cantante psicofónico. Massutí y Garrit ya se peleaban y competían en la potencia de sus amplis. Un episodio conocido internamente como “La guerra de los mundos”. “No oigo nada mi guitarra, baja ese maldito volumen”. “Es que tú me tapas”. “No me pises el cable”. Frau terciaba rascándose la barba de tres días: “No me sent res!”
Todos gritábamos a la vez. Nos dábamos golpes con las guitarras. Los micros se acoplaban. “¡Para eso mamón!”. “Este afinador es mío”. Y entonces lo comprendimos. ¡Por fin lo habíamos logrado! ¡Ya era rock and roll!

Tras un primer período a cargo de Víctor Conejo, Carlos Grauches, “las cuerdas de la Justicia”, se hizo cargo del bajo. Para la gala del sindicato sumamos incluso varios artistas invitados. La espectacular Vanessa Sánchez, a la que todos admiramos cuando salta, cantaba varios temas. Martin Eslovaquia apareció un día de repente con su piano-balalaika. Alejandro Sepúlveda el gran seductor cantaba un par de temas…
Se formó la típica tribu rockera. Susy nos cuida y trae cervecitas. Nos acompaña de vuelta si estamos muy borrachos y hace un poco de mamá, lo que todos agradecemos. Rubén consiguió que los primeros conciertos fueran sólo malos, y no execrables, gracias a su control del sonido. Carles Setri, el hijo lejano de Frank Zappa nos ayuda a conseguir las primeras grabaciones. David Arraez con los diseños y el internet…

Así nació Rock & Press. Arreglamos varios temas clásicos con letras para periodistas: “Quiero mis flecos”, “Grabadora Blues”, “Tengo una oferta de IB3″, “Medio folio más”, “Jefes de prensa”, “No hay pasta”, “Alfredo Urdacci vete a cagar”. Y canciones propias de denuncia como “¡Cemento!”, “Rasputín”, “Todo va mal”, “Caca de perro”… Un día invitamos a un jovenzuelo tipo Es Carreró, de esos de pelo con colores y muchos piercings. Y tras escucharnos se quedó sumamente serio. “¡Sois muy punks!” nos dijo horrorizado.
Nos habíamos convertido en una banda de garage.

La siguiente prueba fue más dura. ¡Grabar una maqueta! Llevamos todos nuestros instrumentos, cervezas y ceniceros a la casa de Gabi. Sus padres no podían creerlo. Sobre todo cuando olieron el pestazo que dejamos después de la primera sesión. Con una vieja grabadora analógica de cuatro pistas, a veces hasta altas horas de la madrugada, hicimos lo que pudimos. Fue complicado sobre todo por los celos. Cuando llegaba uno solía borrar lo que los otros habían grabado el día anterior. Y así sucesivamente. Los temas pudieron acabarse gracias a que coincidieron varios de vacaciones y Massutí lo borró todo, para grabarlo de nuevo él solito.

Nada habría sido posible sin Carlos Setri, que en su estudio de Bunyola tomaba analgésicos cada vez que escuchaba nuestras canciones. “Però i això tan horrible, això què és?” decía con los ojos desorbitados mientras iba a buscar el papel Smoking. Gracias a su perseverancia y a la botánica oculta se terminó nuestra primera maqueta.
El primer capítulo de la historia de Rock & Press acabó con la presentación en la fiesta del SPIB del 18 de junio en el Teatre del Mar.
Rock & Roll para molestar.
Y entonces ocurrió lo que se cuenta en otro lado…

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3 comentarios sobre ' Los inicios: así empezó Rock&Press '

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  1. eddy escribió,

    el 18 Agosto 2005 a las 5:08 pm

    sois unos maduritos con muchas ganas de marcha, no??teneis a un gran colectivo gay que os apoya al pie del escenario…deberiais incluir un perfil sexual, aunque algunos ya se intuyen…sois los nuevos gay-bomb mallorquines…si necesitais gruppies fieles hasta la cama no dudeis en contestarme a mi direccion.

  2. LEIDY JOHANNA SOTO SUA escribió,

    el 1 Agosto 2006 a las 3:50 am

    :evil: :mrgreen: :neutral: :twisted: :shock: :smile: :???: :cool: :evil: :grin: :oops: :razz: :roll: :wink: :cry: :mad: :sad: CHAO

  3. mikel escribió,

    el 15 Febrero 2009 a las 8:04 pm

    POR LAHORDA!!!!!!!!!!! JAJA

    AL-MASUT!!!!!!

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